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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

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Lección I 2 Para el 21 de junio de 2008 

La eficacia de su ministerio 
sacerdotal 




Sábado 



14 de junio 



LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 25:8; Mateo 
27:50, 51; Hechos 7:54-56; Hebreos 6:19, 20; 7:23-28; 8:1, 2; 9. 



PARA MEMORIZAR: 



''Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tene- 
mos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majes- 
tad en los cielos'' (Heb.8:l). 

"NO MUCHO DESPUÉS DE LA CREACIÓN [...] nuestros primeros 
padres cayeron en pecado. [...] Inmediatamente después de esta crisis 
terrible^ la primera preocupación de Dios fue la restauración humana y 
la seguridad eterna del universo. La muerte de un miembro de la Dei- 
dad -una contingencia ya decidida en el preconocimiento y el consejo 
de Dios [ver Apoc. 13:8}- era el único medio para lograr ese fin. 

"Para asegurar la participación y la cooperación humanas en esta 
empresa suprema, Dios se movió rápidamente para informar a nuestros 
primeros padres del plan. Al mismo tiempo, él estableció un elemento 
instructivo para mantenerlo perpetuamente ante su atención y la de 
las generaciones sucesivas". -Roy Adams, The Sanctuary, pp. 17, 18. Ese 
elemento de instrucción era, por supuesto, el Santuario y su servicio. 

El Santuario llegó a ser el centro de la adoración hebrea y, por 
medio de sus actividades y ceremonias, señalaba a los suplicantes las 
realidades cósmicas de la salvación humana, un Mesías venidero [ver 
Heb. 9} y el ministerio de Jesús en el Santuario celestial. Esta semana 
consideraremos ese Santuario celestial y el ministerio de Cristo allí. 



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Domingo 15 de junio 

INDICADORES DELANTIGUOTABERNÁCULO (Éxo.25:9,40) 

A Moisés se le pidió que construyera un santuario de acuerdo con 
el modelo que Dios le mostró en el Monte Sinaí [Éxo. 25:9^ 40). Y, 
mientras el sentido común nos aparta de la conclusión de que cada 
tabla y cada clavo del Santuario [y más tarde^ del Templo) tenía im- 
portancia teológica^ no obstante^ deberíamos tomar con toda seriedad 
la función educativa del sistema del Santuario del Antiguo Testamento. 
Aun así^ no se nos da mucha información sobre el significado de los 
simbolismos; de hecho^ en la mayoría de los casos^ ninguna informa- 
ción. No obstante^ reuniendo lo poco que encontramos en el Antiguo 
Testamento con lo que tenemos en el Nuevo, podemos llegar a una 
comprensión bastante buena del significado general de ciertos aspectos 
fundamentales del antiguo sistema del Santuario y su servicio que seña- 
lan más allá de sí mismo a una realidad mayor. Algunos de estos son: 

1. El sacrificio matutino y vespertino [Éxo. 29:38-42; Núm. 28:1- 
6). 

2. Los panes de la proposición y el candelero de oro [Éxo. 25:23, 
30,31,37). 

3. Las ceremonias del Día de la Expiación [Lev. 16; Heb. 9:1-12). 

4. Las vestimentas sumosacerdotales [Éxo. 28:6-12). 

Los sacrificios matutinos y vespertinos simbolizaban "la consagra- 
ción diaria a Dios de toda la Nación y su constante dependencia de la 
sangre expiatoria de Cristo" [PF 365). Muchas alusiones al pan, en el 
Nuevo Testamento, parecen sugerir que el pan, en el Tabernáculo/San- 
tuario, señalaba a Cristo [ver, por ejemplo, Mat. 26:26; Juan 6:48-51). 
"El maná, así como el pan de la proposición, simbolizaba a Cristo, el 
Pan viviente, quien está siempre en la presencia de Dios para interce- 
der por nosotros" [Ihíd., p. 367). En forma similar, el candelero parecía 
apuntar hacia aquel que dijo: "Yo soy la luz del mundo" [Juan 8:12). 
"Esas gemas semipreciosas del racional [del sumo sacerdote] [...] lleva- 
ban los nombres de las tribus de Israel, sugiriendo, dice Elena de White 
[...] [que] así como Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, presenta su 
sangre ante el Padre, lleva sobre su corazón el nombre de cada alma 
arrepentida y creyente" [R. Adams, The Sanctuary, p. 38; comparar con 
Patriarcas y profetas , p. 363). 



Repasa, lo mejor que puedas, el servicio del Santuario terrenal. 
¿De qué modo te ayuda a comprender el plan de salvación? 



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Lunes 16 de junio 

TODOS LOS INDICADORES LO SEÑALAN A ÉL 

Lee Juan 1:29. ¿Qué significa que Juan llame a Jesús "el Cordero 
de Dios"? 



El Tabernáculo del desierto se encontraba en el centro de la ado- 
ración israelita durante siglos. Y, mientras Israel permaneció fiel a Dios, 
consideró este edificio sagrado como el lugar de la salvación^ el lugar de la 
expiación entre Dios y su pueblo. Las manifestaciones sobrenaturales que 
acompañaron la dedicación de la estructura [ver Éxo. 40:34, 35) marca- 
ron impresiones profundas en la mente de los que las presenciaron. 

La señalada demostración de la presencia de Dios en la dedica- 
ción del Templo no da indicios del futuro turbulento de esa estructura. 
Completamente destruido por el ejército babilonio, fue reconstruido 
más tarde, aunque no llegó a la norma de su esplendor previo. Sin em- 
bargo, este fue el Templo que conoció Jesús, el que oyó sus pisadas. Y, 
así como Jesús murió sobre una cruz fuera de Jerusalén un viernes de 
tarde hace dos mil años, fue en el Lugar Santísimo de este mismo Tem- 
plo que la cortina misteriosamente se dividió en dos, desde arriba hacia 
abajo (Mat. 27:51). 

"Era la hora del sacrificio vespertino. Habían traído, para matarlo, 
al cordero que representaba a Cristo". Pero la tierra tembló, y con un 
"ruido desgarrador, el velo interior del Templo fue rasgado de arriba 
abajo por una mano invisible, que dejó expuesto a la mirada de la mul- 
titud un lugar que fuera una vez llenado por la presencia de Dios". [En 
un instante, este lugar en el que "había morado la shekinah", y donde 
"Dios había manifestado su gloria sobre el propiciatorio", quedó ahora 
abierto a la vista de todos! "Ya no era más sagrado el Lugar Santísimo 
del Santuario terrenal". Entonces, de un modo dramático, la señora de 
White trae el mensaje: "Todo era terror y confusión. El sacerdote estaba 
por matar a la víctima; pero el cuchillo cayó de su mano enervada, y el 
cordero escapó. El símbolo había encontrado, en la muerte del Hijo de 
Dios, la realidad que prefiguraba. El gran sacrificio había sido hecho. 
[...] Era como si una voz viva hubiese dicho a los adoradores: Ahora 
terminan todos los sacrificios y las ofrendas por el pecado. El Hijo de 
Dios ha venido conforme a su Palabra" [DTG 705). 



Muchos cristianos, hoy, están esperando la reconstrucción del 
Templo en Jerusalén como una señal del fin. Aun si ese templo fuera 
reconstruido,/ se reanudaran los sacrificios, ¿por qué esos sacrificios 
no tendrían eficacia para tratar el problema del pecado? 



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M artes 17 de junio 

NUESTRO SUMO SACERDOTE (Heb.7:25) 

El apóstol había estado diciendo muchas cosas en los primeros 
capítulos de Hebreos acerca de los ángeles y su situación, acerca de 
Moisés y sus experiencias en el desierto, acerca de Josué y la tierra de 
Canaán, acerca de los profetas, de Abraham y de Melquisedec. Pero, al 
llegar al capítulo 8, versículo 1 , abruptamente nos vuelve a traer al cen- 
tro: 

Lee Hebreos 8:1 y 2. ¿Cuál es el punto principal de lo que el 
apóstol estaba diciendo hasta estos versículos? 



Dentro de la disposición física del antiguo campamento israelita, el 
adorador corriente estaba separado por varias barreras del Lugar San- 
tísimo. Para obtener acceso físico, hubiera sido necesario pasar junto 
a la multitud de sacerdotes y levitas que rodeaban la estructura del 
Santuario sagrado. Pero ahora, dice el autor de Hebreos, Cristo, nuestro 
Sacerdote mediador celestial, ha abierto una puerta de acceso ilimitado 
al Santuario mismo, la sala del Trono del Dios viviente. "Acerquémonos, 
pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia 
y hallar gracia para el oportuno socorro" [Heb. 4:16). Jesús es nuestro 
Intercesor en el cielo. 

Aunque no sabemos la forma exacta de la intercesión de Jesús por 
nosotros, la Escritura ofrece ejemplos de esta idea, aunque sea desde el 
punto de vista humano. Dos de ellos ocurrieron en la vida de Moisés, en 
relación con la rebelión en Cades [Núm. 14:10-20), y en conexión con 
el asunto del becerro de oro [Éxo. 32:9-14, 30-32). Estos son pasajes 
poderosos. "Que perdones", suplicó Moisés en este último pasaje, "aho- 
ra su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito" [vers. 32). 
También somos testigos de la intercesión sacerdotal en Daniel [Dan. 9) 
y en la gran oración de Jesús antes de su pasión [Juan 17). 



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Examina los siguientes pasajes clave de Hebreos conno ejennplos 
de lo que nuestro Sumo Sacerdote celestial hace por nosotros: Heb. 
2: 1 8; 7:25; 8:3- 1 0; 9: 1 I - 1 4; 1 0: 1 I - 1 7. Pero, más importante, pregúnta- 
te: ¿Cómo puedo beneficiarme personalmente, en mi caminar con el 
Señor, al conocer que Jesús está haciendo estas cosas por mí? ¿Có- 
mo puedo aplicar estas promesas a mi vida? 



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Miércoles 18 de junio 

PRODUCE UNA DIFERENCIA - I 

Lee Hebreros 4:16. ¿Qué promesa se encuentra aquí para nos- 
otros? ¿Qué se nos amonesta a hacer? ¿Qué esperanza nos ofrece? 
¿Cómo puedes aplicar lo que hay allí a tu propia vida? 



Los que conocen a Jesús como Salvador y Sumo Sacerdote ¿tienen 
una ventaja espiritual sobre otros que lo conocen solo como Salvador? 
Trataremos con esta pregunta en dos secciones^ pero tal vez podemos 
comenzar notando la contribución, en general, de Hebreos 9 al tema: 

Hay por supuesto, varias maneras de leer el capítulo. Una es tomar 
un enfoque estrictamente exegético y lingüístico, definiendo el signi- 
ficado de las palabras y las frases, y extrayendo el significado de los 
versículos desde un punto de vista estrictamente académico. Pero, otra 
manera, igualmente válida, pasa por alto prácticamente todo eso. Sin 
ignorar los resultados del primer enfoque, sencillamente lee el capítulo 
y observa lo que dice. Cuando lo hacemos, esto es lo que encontramos, 
en su relación con la pregunta básica que hemos planteado: 

1 . Lo que ocurrió bajo el primer pacto [el servicio del Santuario en 
el Antiguo Testamento) fue solo provisorio. Fundamentalmente inade- 
cuadas para producir cambios internos, las ofrendas y las ceremonias 
apuntaban más allá de sí mismas, hacia algo mayor. 

2. Ese algo mayor ha ocurrido ahora. Cristo ha venido. Él es el 
verdadero Sumo Sacerdote [Heb. 9:11}. Su entrada en el Santuario ce- 
lestial no fue por medio de "sangre de machos cabríos ni de becerros, 
sino [...] por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar 
Santísimo, habiendo obtenido eterna redención" [vers. 12). 

3. Las ofrendas, en el sistema antiguo, alcanzaban resultados exter- 
nos [vers. 13), pero no podían producir cambios internos. Pero, la sangre 
de Cristo alcanza nuestro ser interior, limpiando "vuestras conciencias 
de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?" [Vers. 14). 

4. Cristo derramó su sangre una vez, en nuestro favor; y ahora apa- 
rece por nosotros en la presencia de Dios como nuestro Sumo Sacerdo- 
te [vers. 24-28). 



Lee otra vez Hebreos 9. ¿Cuál es el mensaje esencial que nos 
presenta? ¿Qué promesas se encuentran allí que te resultan espe- 
cialmente animadoras para ti mismo? 



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J U eves 19 de junio 

PRODUCE UNA DIFERENCIA - 2 

El conocimiento y la aceptación de Jesús como nuestro Sumo Sa- 
cerdote debería hacernos bondadosos^ generosos y pacientes^ los mis- 
mos rasgos que Jesús manifestó hacia nosotros. Debería hacernos mi- 
sericordiosos y llenos de gracia^ del mismo modo que él ha mostrado 
misericordia y gracia hacia nosotros. Y debería hacernos moralmente 
correctos y eternamente agradecidos por el profundo sacrificio hecho 
en nuestro favor. Pero^ cualquier adventista que se relacionó con cristia- 
nos de otras denominaciones admitirá rápidamente que los ha encon- 
trado igualmente llenos de gracia y de misericordia^ paciencia y genero- 
sidad, y bondadosos y moralmente rectos. Así que, ¿cuál es la verdadera 
diferencia que produce "nuestro mensaje del Santuario"? 

Probablemente tenga que ver con la lealtad y la fidelidad. Cuando 
el autor de Hebreos deseaba restablecer en la fe a los que recibían este 
libro, se dirigió al tema del Santuario. 

Lee Hebreos 10:19 al 25. ¿Cuál es el mensaje práctico que se nos 
presenta aquí, un mensaje que debería influir sobre cómo viviremos 
nuestras vidas y cómo nos relacionaremos con los demás? 



El libro de Hebreos nos invita a acercarnos al "trono de la gracia" 
[Heb. 4:16). Las implicaciones aquí son multifacéticas, pero una de 
ellas afecta la pregunta que venimos considerando. Se ha preparado 
el camino para nosotros, por medio de Jesús, para acercarnos a Dios 
en el Santuario celestial. Y, seguir por fe a Jesús en el Santuario no es 
solo tener el alma purificada por su maravillosa gracia, sino también 
experimentar un nuevo aprecio por su Ley inmutable [ver Heb. 8:10). 
Esta transacción es tremendamente importante en el contexto de lo 
que los adventistas llamamos "el gran conflicto entre el bien y el mal", 
y define la diferencia que la enseñanza del Santuario marca por noso- 
tros. Por fe entramos con plena certeza en ese lugar sagrado en el que 
Jesús está ministrando. Y allí, contra todas las posibilidades en contra, 
nos aferramos a aquel cuya promesa indeleble está simbolizada por el 
Arca del pacto, el Trono del Dios vivo mismo, fundado sobre la justicia 
y la misericordia. Cimentados de este modo, no andamos a la deriva: 
no consideramos la ley como si nos hiciera abandonar el santo sábado 
de Dios, y no aceptamos conceptos evolucionistas de los orígenes que 
procuran destronar al Dios viviente de su propio universo. La doctrina 
del Santuario llega, así, a ser una protección para nosotros en contra de 
la rebelión, y asegura para Dios un remanente fiel en un mundo rebela- 
do. 

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Viernes 20 de junio 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee, en El conflicto de los siglos, "Je- 
sucristo nuestro abogado" [pp. 476-485); y, en Patñarcas y profetas, "El 
Santuario y sus servicios" [pp. 356-372). 

"El asunto del Santuario fue la clave que aclaró el misterio del des- 
engaño de 1844. Reveló todo un sistema de verdades que formaban un 
conjunto armonioso y demostraban que la mano de Dios había dirigido 
el gran movimiento adventista; y al poner de manifiesto la situación y 
la obra de su pueblo, le indicaba cuál era su deber de allí en adelante" 
(CS476). 

"Considero [...] el Santuario celestial como el lugar de morada de 
Dios, el asiento de su gobierno, el centro nervioso del universo. Como 
tal, siempre ha existido. Pero, con la caída de la humanidad, asumió una 
función adicional, es decir, la solución de la rebelión cósmica y de la 
seguridad del universo. Es en este sentido que lo imaginamos cuando 
pensamos en el antiguo sistema de sacrificios. Lo vemos a través de un 
vidrio coloreado por el ministerio de la erradicación del pecado". -Roy 
Adams, The Sanctuary, p. 7 1 . 

"Yo no visualizo un Santuario celestial vacío. El Trono de Dios, 
cualquiera que sea su forma, está allí, rodeado por multitudes de án- 
geles. Pero, lo mejor de todo -por lo menos, desde nuestro punto de 
vista- es que nuestro suficiente Sumo Sacerdote, Jesucristo mismo, [es- 
tá allí] [Él lo llena por completo! Y eso es suficiente para mí" [Ihid., p. 
71). 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 

1 . ¿De qué modo nuestra comprensión del juicio previo al adve- 
nimiento se articula con nuestra comprensión de Cristo como nuestro 
Sumo Sacerdote en el Santuario celestial? ¿Por qué el Juicio debe ser 
una parte integral de nuestro mensaje del Santuario? Pero, más impor- 
tante aún, ¿cómo podemos enseñar el Juicio como parte de las buenas 
noticias de Jesús, al ser él nuestro Sustituto en el Juicio? 

2. ¿Qué significa la realidad del ministerio sumosacerdotal de Cris- 
to para ti, personalmente? ¿Qué experiencia[s) puedes compartir acer- 
ca de cómo esta enseñanza te ha beneficiado a ti espiritualmente? 

3 . Vuelve sobre el tema de la lección de la semana, y haz una lista 
de todos los beneficios que derivamos de Cristo como Nuestro Sumo 
Sacerdote. Lleva la lista a clase, y analiza las implicaciones de estos be- 
neficios y cómo deberían impactar nuestras vidas como personas y co- 
mo comunidad de la iglesia. ¿De qué modo podemos aprovechar mejor 
estas promesas para hacer avanzar nuestro testimonio y nuestra misión 
al mundo? 



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